https://apuntmedia.es/va/a-la-carta/programes/vist-en-tv/el-mati-a-punt/parlem-de-logopedia-i-de-tartamudesa

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http://farmacosalud.com/hay-quien-se-ha-intentado-suicidar-por-su-tartamudez/

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Video sobre tartamudez……………….. https://www.youtube.com/watch?v=fo6WrOgR0IQ

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Cinco factores clave sobre la Tartamudez

Texto cedido por la Asociación Iberoamericana de la tartamudez

Stuttering Therapy Resources, Inc. © 2015, Nina Reeves, MS & J. Scott Yaruss, PhD, extraído de School-Age Stuttering Therapy: A Practical Guide. © 2013, Stuttering Therapy Resources, Inc. Traducción: Luis Alberto Navarro. Supervisión y adaptación: Denise Behrens MS SLP CCC, Caracas, 2015.
Consejos Prácticos: Cinco factores clave sobre la Tartamudez La Tartamudez no es solo un trastorno de lenguaje. Aunque mucha gente piensa que la tartamudez es, principalmente, una cuestión del habla, el trastorno implica no solo repeticiones, prolongaciones y bloqueos. Las personas que tartamudean pueden experimentar una variedad de reacciones emocionales negativas a su dificultad para hablar. Los ejemplos incluyen sentimientos de bochorno, ansiedad y vergüenza, los cuales pueden derivar en tensión y forcejeo al hablar, o en evitar hablar por completo. Las demás personas también pueden reaccionar negativamente.

Por ejemplo, los niños que tartamudean están más propensos a ser intimidados por sus compañeros, y los adultos que tartamudean suelen reportar discriminación en sus centros de trabajo. Estas reacciones afectan negativamente a los tartamudos y les cuesta más expresar lo que realmente quieren decir. Ambos factores, las disfluencias y las reacciones negativas, pueden afectar la calidad de vida de las personas que tartamudean. Cuando decimos: “La tartamudez es más que tartamudear,” es porque el trastorno puede afectar todos los aspectos de la vida de una persona.
La Tartamudez varía.
Las personas no tartamudean de la misma manera, ni las mismas veces, en cualquier situación. Esto puede ser uno de los aspectos más frustrantes de esa condición, ya que quienes hablan no siempre logran predecir cuándo van a tartamudear, ni cuando serán capaces de hablar con facilidad. Esa variabilidad puede también confundir a los padres, profesores y compañeros; porque ellos se podrían preguntar, por qué una persona se desenvuelve con fluidez en una situación pero en otras tartamudea. Y no es que el hablante no se empeñe lo suficiente, sino que la tartamudez es variable. Cuando los hablantes y los oyentes aprenden a esperar y aceptar esta variabilidad, la tartamudez se hace más fácil de tratar.
La Tartamudez es complicada.
Un siglo de investigación orientada a la tartamudez, ha dado lugar a muchas teorías pero a una sola verdad: no es simple. No se trata de un problema psicológico (aunque puede causar sufrimiento emocional); no es causada por los padres (aunque los padres jueguen un papel importante en cómo los niños perciben la tartamudez); y no es solo un problema físico (aunque las personas que tartamudean muestren diferencias sutiles tanto anatómicas como fisiológicas). La tartamudez corre entre las familias (de modo que es probable un componente genético), y se la asocia con diferencias neurológicas (tanto estructurales como funcionales). Saber estas verdades puede ayudar a las personas que tartamudean, y sus familiares a que aprendan a comprender mejor lo que ellas están experimentando.
Tartamudear está bien.
Las personas no hacen algo malo cuando tartamudean; ellas están simplemente tratando de conversar, como hacen las demás. Si se avergüenzan de su modo de hablar, o de ser diferentes, entonces es más probable que haya tensión al momento de hablar, o que eviten hablar. Esto empeora el problema y aumenta el impacto del trastorno. Cuando las personas saben que no es malo tartamudear, entonces pueden comunicarse de manera más libre y con mayor facilidad. Pueden decir lo que quieren, aún cuando lo hagan de manera poco fluida. Por lo tanto, la aceptación de la tartamudez es la clave para el éxito de la comunicación. Los padres, los maestros, los amigos y otros, pueden ayudar a las personas que tartamudean, simplemente reconociendo que lo que una persona dice es más importante que cómo lo dice.
El Tratamiento puede ayudar.
Aunque no hay un remedio universal para la tartamudez, el tratamiento puede ayudar. Los niños pequeños a menudo superan el tartamudeo por completo (y muchos mejoran sin tratamiento, aunque es imposible saber cuáles niños se recuperarán por sí solos y cuáles necesitarán ayuda). Los niños mayores, adolescentes y adultos podrían continuar tartamudeando de alguna manera a lo largo de sus vidas, pero con un tratamiento adecuado y apoyo, pueden llegar a ser comunicadores eficaces, sin sentirse a menos por su tartamudeo, ni dejar de decir lo que quieren porque tartamudean. El tratamiento es más provechoso cuando se centra en algo más que en un hablar fluido. Puesto que la tartamudez es más que solo tartamudear, el tratamiento para la tartamudez debería abordar algo más que las disfluencias observables del habla. Tratar el trastorno en su totalidad, es la clave para ayudar a reducir el impacto de la tartamudez en la vida de quien lo padece

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Que hacer y no hacer con niños que tartamudean

COSAS QUE NO DEBEMOS HACER AL HABLAR CON NUESTROS HIJOS PEQUEÑOS

Completarle las oraciones y/o “adivinar” lo que el niño quiere decir.
Apresurarlo para que termine de expresar sus ideas.
Interrumpirlo mientras habla.
Fomentar o pedirle que hable con rapidez y precisión todo el tiempo.
Corregirlo con frecuencia, criticar o tratar de cambiar la forma en que habla o pronuncia sonidos y/o palabras.
Hablarle con ritmo acelerado, especialmente cuando se le ha dicho que él debe hablar más despacio.
Mantener en la casa un ritmo de vida acelerado ( o constantemente sentir o actuar como si “cada cosa debiera haberse hecho ayer”).
Hacer que el niño lea en voz alta, recite o de pequeños discursos frente a amigos, parientes o vecinos.

COMO DEBEMOS HABLAR CON NUESTROS HIJOS PEQUEÑOS

Entre los dos y seis años de edad se pruduce una explosión de crecimiento y desarrollo en el niño. Al cumplir los dos años, por lo general, ya sabe usar las palabras y frases largas y complejas con un vocabulario extenso que día a día se amplía. Al mismo tiempo, comienza a darse cuenta del poder que tiene su habla para expresar sus sentimientos y deseos. El niño empieza a comprender que con su habla puede controlar las acciones de los otros, satisfacer sus necesidades y expresar sus estados de ánimo.
La interacción verbal lo ayudará a relacionarse con otros, a aprender qué es bueno o malo y a irse independizando poco a poco. De allí la importancia de saber cómo debemos hablar con nuestros hijos para que el desarrollo de su habla sea lo más armonioso posible.
A continuación encontrará algunos consejos útiles para lograrlo:
– Escuche atentamente lo que su hijo quiere decirle: Es importante que el niño sienta que, cuando habla, su interlocutor lo escucha y le presta atención. Un esfuerzo por “mejorar sus hábitos personales de escuchar” serán de gran ayuda para facilitar la comunicación entre Ud. y su hijo. Para lograrlo le sugerimos este ejercicio de cuatro etapas:
1) Durante dos o tres días, concéntrese bien en evaluar cómo escucha a su hijo, cuánto le escucha y con qué frecuencia. ¿Qué tópicos le interesan a Ud.? ¿Varía la intensidad con que escucha, de modo que a veces sólo oye una pequeña parte de lo que dice su hijo y en otras ocasiones está pendiente de cada palabra? ¿Le escucha Ud. con paciencia sin interrumpir lo que dice? De todo lo que dice él ¿cuánto oye Ud. de verdad? ¿Cuánto habla él y sobre qué? ¿Cómo reacciona Ud. cuando él le interrumpe mientras dice Ud. algo importante? ¿Cada cuánto le mira Ud. directamente al hablar con él? Le recomendamos que apunte sus observaciones. El prestar atención a su modo de escuchar será la base de las tres etapas siguientes.
2) Durante los dos días siguientes (o más si Ud. prefiere) esfuércese por cambiar el “equilibrio” con que escucha a su hijo con la intención de mejorarlo. No es posible escuchar atentamente al niño siempre que abre la boca, mayormente si habla mucho, pero tal vez decida Ud. escucharle con más atención. Es posible que Ud. necesite cambiar su modo de reaccionar cuando él le interrumpe. Lo importante es aprender que se pueden modificar los hábitos de escuchar.
3) Durante los próximos días, haga un esfuerzo sincero por escuchar algo más que el significado de las palabras de su hijo. Además de sus palabras ¿qué sentimientos expresa? Él enviará mensajes implícitos y emocionales con la voz, infecciones de palabras, pausas, repeticiones, lentitud o rapidez de hablar, y su modo de mirar (o no mirar) directamente a la persona con quien habla.
Ejemplos. ¿Le habla a Ud. con gimoteos aunque les habla naturalmente a otras personas? ¿Tiene miedo cuando habla con ciertos familiares? ¿Se le nota una inflexión ascendente al pronunciar el nombre de “mamá” sobre todo cuando quiere atención? Repite palabras más al hablar con unas personas que con otras? Al hablar con muñecos o compañeros imaginarios estando solo ¿habla sin dificultad? En esa situación ¿habla con más confianza y autoridad de las que emplea con la mayor parte de las personas?
Ud. terminará escuchando con mayor comprensión si sigue estas tres etapas, y aprenderá a reaccionar debidamente tanto al sentido de las palabras como a los sentimientos. En esto estriba la buena comunicación. A medida que vaya estando más consciente de la necesidad de escuchar (y a veces de no escuchar), Ud. descubrirá modos de reconocer lo que es importante para su hijo sin abandonar el trabajo o las diversiones cotidianos. Ud. encontrará medios de comunicarle que los quehaceres exigen su atención sin escamotear el cariño que siente por él. No obstante, a veces le será necesario interrumpir sus actividades para hacerle caso.
Trate de identificar aquellas señales emitidas por su hijo que indiquen que necesita urgentemente su atención. Usualmente hará esto antes de irritarse o llorar, lo que suscita otro problema. Es de esperar que no ocurran estas ocasiones a menudo, y por consiguiente esta medida puede llevar mucho tiempo. Cuando ocurren, hay que observar las expresiones, las posturas y los movimientos que indiquen que el niño se centra en sí mismo. Esta necesidad puede expresarse en un cambio notable de tono de voz, generalmente más bajo, o en vacilaciones y repeticiones anormales. Es importante que Ud. conozca las señales que utiliza su hijo para expresar sus necesidades, deseos y sentimientos.
Puesto que la comunicación y muchas relaciones emocionales dependen de escuchar bien, Ud. puede ayudar a su hijo a hablar mejor si le escucha mejor. Al concentrarse en las cuatro etapas que acabamos de explicar, se debe tener siempre presente que es muy importante escuchar a su hijo con paciencia y alegría.
– Hablar con su hijo es mejor que hablarle a su hijo: Existe una estrecha relación entre el modo de hablar y el de escuchar. A veces parece que un niño necesita oír muchos consejos, normas, advertencias, y son los padres quienes se los suministran. Es natural que la sensibilidad de algunos niños sufra ante tantos “consejos, recomendaciones y advertencias”. Esto se puede evitar mezclando los consejos, recomendaciones y advertencias con intercambios de ideas y sentimientos. Lo importante es permitir al niño hablar con naturalidad y franqueza. Una conversación no es un monólogo, es un intercambio entre dos o más personas.
¿Qué hace Ud. cuando habla con su hijo? Fíjese si, además de darle los consejos necesarios, Ud. intercambia con él opiniones y sentimientos. Converse sobre algún tema que le interese a él, pero que no tengan que ver con su comportamiento. Pregúntele, en tono amigable, qué ha hecho durante el día y escuche sus respuestas con interés. Además de escucharle bien, Ud. debe hacerle preguntas y contribuir a la conversación. No lo critique o reproche durante estas conversaciones, este tipo de intercambio permite al niño hablar sin nerviosismo, facilitando una dicción seguida y libre.
– Hay que dar buenos ejemplos de habla a los niños: Es de suponer que los padres siempre tratan de hablar bien a fin de dar buenos ejemplos de habla a sus hijos. Esto quiere decir que hablan con claridad y escogen palabras adecuadas para expresar sus ideas. Los padres deben adaptar su lenguaje (el vocabulario y la longitud de las frases) a la edad y el desarrollo del hijo. Aquí les ofrecemos algunas sugerencias relativas al flujo o la velocidad de la dicción. ¿Tiene Ud. la costumbre de hablar seguida y rápidamente? Es posible que su hijo trate de imitar la dicción rápida de los padres antes de contar con el desarrollo verbal necesario para hacerlo. En este caso, es mejor que Ud. hable más despacio, pero sin exagerar la lentitud. Si son largas y complejas las frases de los padres, el hijo comprenderá con dificultad, lo que puede afectar su capacidad de responder bien. Sin exagerar la sencillez, se deben usar frases breves y sencillas. Algunos padres tienen la mala costumbre de interrumpir el hablar de su hijo, sobre todo cuando saben de antemano lo que va a decir. Esto le hace presión al niño, que necesita tiempo y paciencia. Los padres deben acostumbrarse a hablar y obrar con paciencia.
– El acto de hablar, debe ser algo agradable para su hijo: Los padres que escuchan bien y atentamente a su hijo le ayudan a disfrutar de la comunicación, pero también hay otras medidas que se pueden tomar. Desde el primer año de la vida del niño los padres deben asociar el hablar con actividades agradables. El acto de cantar abrazando o meciendo al hijo pequeño les da placer y recuerdos agradables tanto a los padres como al niño. Vale la pena hablar con el niño acerca de experiencias mutuas. Algunas madres inventan juegos de palabras para sus hijos de tres o cuatro años, “¿Con qué sonido empieza la palabra ‘balón’?” El niño puede contestar con la letra “b” o con la sílaba “ba.” Será mejor evitar los sonidos que le dan miedo. Otra forma de juego puede ser pronunciar las letras de una palabra como “gato” y preguntarle qué palabra forman las letras. Se puede hacer el juego fácil o difícil según la capacidad del niño. Es una buena idea enseñarle chistes y acertijos, pero no hay que reñirle si no los repite perfectamente. Es asombroso lo rápido que adquieren los niños un sentido del humor.
Mediante las diversiones verbales el niño aprende a disfrutar el hablar, lo que contrarresta los efectos penosos de los reproches que son necesarios a veces. Es importante que la familia entera preste atención a lo que dice el niño que tiene dificultades de hablar, aunque sea necesario controlar las reacciones de los hermanos mayores. Lo importante es evitar que, al tratar de hablar, el niño quede frustrado.
– Hay que leer o contar cuentos al niño: Merece atención especial la beneficiosa costumbre de leer o contar historias y cuentos al niño pequeño. Los padres deben leerle o contarle algo a su hijo con frecuencia. Después de oír sus historias favoritas repetidas varias veces, el niño sabrá repetir algunas partes, contándolas en sus propias palabras. ¡Que lo haga cuanto quiera!
Los padres que no sapan inventar historias pueden usar una foto y contar lo que ésta representa. Después de acostumbrarse el niño al procedimiento, permítale que lo haga él. Le será más fácil empezar con fotos bien conocidas. También, se le pueden contar historias basados en la niñez de los padres o en los años anteriores de su propia vida. ¡Esto le encantará! No hay que contarle historias “de miedo” aunque diga que le gustan. De vez en cuando vale la pena animarle a contar una historia o experiencia propia, pero no se debe insistir en que lo haga contra su voluntad.
– ¿Cómo ayudar al niño a expresar verbalmente sus sentimientos?: ¿Le dice Ud. a menudo a su hijo que le quiere y que está orgulloso de él? Si los padres no le dan al hijo un buen ejemplo a seguir, le será difícil aprender a expresar sentimientos íntimos.
¿Qué cosas le parecen divertidas a Ud.? Si los padres tienen la costumbre de reírse de las aflicciones ajenas le dan a entender a su hijo que esas cosas son divertidas. Cuando él experimente parecidas aflicciones se dará cuenta que no son divertidas, sino penosas, lo que le producirá un conflicto. Si Ud. se ríe de las penas ajenas pero le enseña a su hijo a no hacerle daño al prójimo, él quedará perplejo. Tal perplejidad afectará su pensamiento y forma de hablar. Será mejor que aprenda que hay varias clases de humor, lo que es más fácil si Ud. le explica las causas de su risa. Hay que reírse de las cosas divertidas en lugar de las cosas que hacen daño.
La próxima vez que su hijo exprese malhumor o rabia, Ud. debe prestarle atención, aunque sea exagerada su reacción. Es mejor hablar con él acerca de la causa de su cólera, que puede consistir en varios fenómenos: la frustración, las experiencias desagradables, el sentimiento de que nadie le presta atención, un empeño terco en salirse con la suya, una crisis emocional, un intento de imitar la rabia de sus padres, el cansancio o la falta de sueño, o una mezcla de varias causas. Tomando esto en cuenta, Ud. debe hablarle, sugiriendo mejores modos de expresar sus sentimientos. Hay que enseñarle que es más fácil conseguir lo que quiere sin crearse nuevos problemas con muestras de rabia. También las otras emociones se pueden tratar de una manera parecida. Cuando el niño sepa expresarse bien, quedarán reducidos los conflictos interiores que suscitan los defectos de fluidez.
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COSAS QUE PUEDEN HACER PARA AYUDAR A SU HIJO CON TARTAMUDEZ

No se angustie por la forma como habla su hijo. Los niños captan rápidamente sus estados de ánimo.
Escuche pacientemente lo que su hijo le diga, y no cómo lo dice.
Deje a su hijo completar la idea, no lo interrumpa ni le complete la frase.
Mantenga el contacto visual, de manera natural, mientras su hijo habla.
Evite completar o expresar las ideas que su hijo quiere transmitirle. Deje que él lo haga, utilizando sus propias palabras.
Después que él termine, responda despacio, sin prisas, usando algunas de las palabras que él empleó. Por ejemplo, si él dijo: “V-v-v-v-veo un c-c-c-c-conejo”, Usted contestará, lenta y relajadamente:”Ay, sí mira! Es un conejo. Que bonito!”.
Espere un segundo aproximadamente, para responderle a su hijo. Esto ayuda a calmar las cosas y alivia la tensión del momento, con lo cual hará que la situación de habla sea algo agradable para el niño.
Disponga de, por lo menos, cinco minutos diarios para hablar con su hijo de manera fácil, relajada y sin prisas ni tensiones.
Si su hijo le habla mientras Ud. realiza actividades que requieren concentración (por ejemplo, conducir un coche o usar un cuchillo en la cocina), dígale que aunque no lo está mirando, por esa razón, le está escuchando y prestando atención.
Busque formas de expresarle a su hijo que lo ama, lo valora y disfruta el tiempo que está con él.

DESARROLLO NORMAL DEL HABLA Y DEL LENGUAJE

Es importante que en cada una de consultas médicas converses con el pediatra sobre el habla y el desarrollo del lenguaje del niño, así como sobre otros aspectos de su proceso evolutivo que te preocupen. Puede ser difícil saber si tu hijo solo es inmaduro en su capacidad para comunicarse o si tiene algún problema que requiere una atención profesional.
Antes de los 12 meses
Es importante observar a los niños de esta edad a fin de detectar indicadores de que utilizan la voz para relacionarse con su entorno. El balbuceo es la fase inicial del desarrollo del habla. Cuando los bebés llegan a los 9 meses, empiezan a unir sonidos, a incorporar las distintas entonaciones del habla y a decir palabras como “mamá” y “papá” (aunque sin entender qué significan).
Antes de los 12 meses, los bebés deberían ser receptivos a los sonidos y empezar a reconocer nombres de objetos de uso común (como biberón, chupete, etc.). Los bebés que observan atentamente su entorno pero no reaccionan al sonido podrían tener pérdidas auditivas (o hipoacusias).
Entre los 12 y los 15 meses
Los niños de esta edad deberían tener un amplio abanico de sonidos en su balbuceo (como p, b, m, d, o n), empezar a imitar y a aproximarse a los sonidos y palabras que escuchan habitualmente y decir una o más palabras (excluyendo “mamá” y “papá”) de forma espontánea. Los nombres suelen ser las primeras palabras que utilizan los bebés, como “bebé” y “pelota”. Tu pequeño también debería entender y seguir instrucciones de un solo paso (“Por favor, pásame el juguete” y similares).
De los 18 a los 24 meses
Aunque es muy variable, la mayoría de los niños dicen unas 20 palabras cuando tienen aproximadamente 18 meses y unas 50 o más cuando cumplen 2 años. En torno a esta edad, los niños empiezan a combinar dos palabras en frases muy simples, como “bebé agua” o “mamá upa “. Un niño de 2 años debería poder identificar objetos de uso común (tanto cuando el objeto está presente como cuando se trata de imágenes del objeto), señalar sus ojos, sus orejas y su nariz cuando alguien se las menciona y seguir instrucciones de dos pasos (como “Recoge el juguete y dámelo”).
De 2 a 3 años
Los padres suelen presenciar grades avances en el habla de sus hijos a esta edad. El vocabulario del niño debería crecer considerablemente (demasiadas palabras para poderlas contar) y el niño debería combinar de forma sistemática tres o más palabras en frases más largas.
Su comprensión también debería mejorar; con 3 años, un niño debería empezar a entender qué significa “ponlo sobre la mesa” o “ponlo debajo de la mesa” Tu hijo también debería empezar a identificar colores y a entender conceptos descriptivos (por ejemplo, grande versus a pequeño).

SEÑALES DE ALARMA DE UN POSIBLE PROBLEMA

Si te preocupa el desarrollo del habla de tu hijo, he aquí algunos de los aspectos en que deberías fijarte. Un lactante que no reacciona al sonido o que no vocaliza sería un importante motivo de preocupación.
Otros motivos de alarma son:
Con 12 meses, no utiliza gestos, como señalar o despedirse con la mano
Con 18 meses, prefiere comunicarse con gestos en lugar de con vocalizaciones o no puede imitar sonidos
De 18 a 24 meses: tiene dificultades para comprender peticiones verbales simples
Con 24 meses: Solo imita el habla o los actos ajenos pero no genera palabras o frases de forma espontánea o solo emite determinados sonidos o palabras de forma repetida y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicar sus necesidades, no puede seguir instrucciones simples. Tiene un tono de voz extraño o una pronunciación extraña (roncos o nasales). Nos cuesta mucho entenderlo. Los padres y los cuidadores habituales deberían entender la mitad de lo que dice un niño de 2 años y aproximadamente tres cuartas partes de lo que dice uno de 3 años. Con 4 años, a un niño se le debería entender prácticamente todo, incluso cuando hable a personas que no lo conocen.

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El enfoque Bio-Psico-Social de la tartamudez

Conferencia ISA 2011 (Presentacion)

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La tartamudez puede detenerse

La Tartamudez Puede Detenerse

por Deborah Mitchell
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¿Qué tienen en común James Earl Jones, William Buckley y John Stossel? Todos ellos dependen del habla para hacer sus trabajos. Y todos ellos tartamudean.

Cincuenta y cinco millones de personas alrededor del mundo tartamudean y la mayoría son hombres. La tartamudez es cuatro veces más común entre los hombres que en las mujeres, un fenómeno que no se entiende totalmente. De hecho, investigadores no ha determinado la causa exacta de la tartamudez. Una cosa es cierta: la tartamudez es embarazosa y frustrante para muchos hombres y puede controlar sus vidas.

“Muchos hombres que tartamudean eligen profesiones en las cuales no tienen que hablar o tienen que hablar poco,” dice Barry Guitar, PhD, terapeuta y presidente del departamento de ciencias de la comunicación en the University of Vermont. “Ellos son menos propensos a buscar mejores trabajos o aumentar de categoría debido a que con frecuencia están acompañados de más oportunidades relacionadas con el habla.” También la tartamudez dificulta la buena disposición de los hombres para socializar.

¿Qué es la Tartamudez?

La tartamudez se describe comúnmente como una condición en la cual la fluidez del habla se rompe por interrupciones, repeticiones anormales o por prolongación de sonidos y sílabas. La tartamudez, aunque no es el peor de los impedimentos físicos, ciertamente puede ser uno de los más frustrantes. Distinta de otras discapacidades, la tartamudez tiene el hábito desconcertante y exasperante de aparecer y desaparecer. Incluso si usted tartamudea mucho, hay oportunidades en las que será perfectamente elocuente al cantar, hablar al compás con otras personas y en ciertas situaciones de charla.

Aunque muchas teorías psicológicas han avanzado para explicar la tartamudez, hay un aumento en la evidencia de que al menos cierta tartamudez se debe a la falla de las señales de coordinación entre las áreas del cerebro que controlan los movimientos del habla. Estas conclusiones sugieren que la tartamudez es un problema neurológico y no fundamentalmente psicológico. Recientes estudios utilizando medicamentos que modifican varios sistemas neurotransmisores en el cerebro sugieren que la tartamudez podría estar influenciada por el sistema de dopamina. Otros estudios utilizando imágenes por resonancia magnética funcional han mostrado evidencia sólida de la coordinación afectada entre los centros cerebrales. También estudios imágenes por resonancia se han utilizado cada vez más para valorar la efectividad de los tratamientos para la tartamudez.

¿Por qué la Padecen Más los Hombres que las Mujeres?

De acerado con Peter Ramig, PhD, un terapeuta y profesor de patología del habla en la University of Colorado, “Los niños varones tienden a demorarse más en el habla y el lenguaje que las mujeres de la misma edad. De este modo los hombres tienen un déficit cuando llega el momento del desarrollo del habla y del lenguaje.”

El Dr. Guitar explica que los centros habla y el lenguaje en los cerebros de los hombres se localizan en el hemisferio izquierdo. En las mujeres, se distribuyen en ambos hemisferios, que les proporciona más flexibilidad. Las capacidades del habla y del lenguaje de las personas que tartamudean cambian en parte al hemisferio derecho. “Si los estudios pueden generalizarse. ” dice el Dr. Guitar, “se entiende que no es un gran problema para las mujeres debido a que tienen la estructura celular para controlar el habla y el lenguaje en el hemisferio derecho, pero los hombres tienen menor capacidad.”

Más Que Herencia

Aunque la tartamudez ha sido reconocida como un trastorno familiar, la naturaleza real de un componente genético continúa siendo incierto para los científicos. De acuerdo con el profesor Ehud Yairi de la University of Illinois en Urbana-Champaign, “parece que el 40% de los niños que tartamudean tienen a alguien en su familia cercana con un historial de tartamudez y el 70 por ciento tienen un familiar cercano o lejano con un historial de tartamudez.”

La investigación apoya la teoría de que la tartamudez se hereda, pero como el Dr. Ramig explica, “No hay duda que por lo que experimentamos como personas que tartamudean (ser diferente, sentirse diferente, tener baja autoestima) aquellas experiencias conducen a residuos psicológicos y emocionales. Usted comienza a sentir temor en situaciones de charla, al decir su nombre, al hablar por teléfono. Cuando está temeroso, sus músculos se tensan. La tensión muscular incrementa la tartamudez y la empeora.”

Junto con las dificultades vocales, los que tartamudean con frecuencia saludan con la cabeza, aprietan sus puños y pestañean sus ojos en un intento de esfuerzo para que las palabras salgan. Estos gestos vuelven a los que tartamudean más auto-conscientes.

Hombres Buscando Terapia

El Dr. Ramig explica que “es común ver a hombres que tartamudean que estén desanimados. .. que piensen que no pueden cambiar. Pero es muy raro para mi ver a una persona que tartamudee que no pueda hacer un cambio si consigue la terapia correcta o grupo de apoyo correcto.

“Muchos de nosotros que tartamudeamos ya no somos discapacitados, ” dice el Dr. Ramig. “Algunas veces es provocado, pero incluso después es mínimo en comparación con lo que solía ser.”

“El peor enemigo de la tartamudez es la persona que tartamudea,” dice el Dr. Ramig. “Las personas quieren presionar y forzar para superarlo. Presionar y forzar empeora la tartamudez.” En lugar de usar la fuerza, algunos hombres usan el humor. Como un hombre joven, el actor Bruce Willis según se informa utilizó el humor para ayudarlo a superar los momentos embarazosos.

Muchos hombres buscan tratamiento cuando llegan a un momento decisivo en sus vidas, como:

Ir a la universidad donde la tartamudez podría contenerlos social y académicamente
Buscar una carrera de ascenso la cual con frecuencia involucra un aumento en las habilidades de comunicación
Graduarse de la universidad y enfrentar el mercado laboral y las entrevistas de trabajo
Ser rechazado, o sospechar que fueron rechazados, de un ascenso debido a que tartamudean
Algunos hombres buscan ayuda cuando comienzan una familia debido a que tienen el temor de que su hijo podría aprender de ellos a tartamudear. Esto es un temor infundado. “Nosotros no creemos que las personas que tartamudean lo aprenden de alguien que lo hace,” Dice el Dr. Raming.

Tipos de Terapia

El Dr. Ramig utiliza dos enfoques terapéuticos para tratar a las personas que tartamudean. Las combinaciones de estos enfoques también podrían usarse.

La Modelación de la Fluidez, la cual les enseña a las personas a no tartamudear, “no es tan realística como nos gustaría pensar,” dice el Dr. Ramig. “Las personas que tartamudean ya tienen una extensa selección de trucos; que en realidad empeoran la tartamudez con el tiempo.” La modelación de la fluidez intenta hacer que las personas hablen más despacio y cambien su respiración. “Para las personas que somos más crónicos, la modelación de la fluidez no funciona,” dice el Dr. Ramig.
La Terapia de Modificación, ayuda a las personas a aprender a enfrentar sus temores sobre la tartamudez en lugar de evitarlos. Este enfoque les permite tartamudear de manera fluida y más fácil. “A través de la confrontación de la tartamudez usted enfrenta sus temores,” explica el Dr. Ramig. “A medida que usted enfrente sus temores se vuelve menos temeroso. La recompensa es la fluidez mucho más adelante
Sin embargo, hay múltiples terapias que han sido propuestas para tratar la tartamudez y muchas de estas han sido sujetas a ensayos clínicos. En una análisis reciente de múltiples ensayos clínicos sobre la tartamudez, Brothe y sus colegas de la University of Georgia concluyeron que los tratamientos efectivos difieren tanto para los niños como los adultos. Los tratamientos “respuesta-continge n te” tienen la mayoría de efectividad aprobada en los niños. En este tipo de tratamiento, se les enseña a los niños a hablar inmediatamente cuando un signo (como una luz roja) indica que ha comenzado a tartamudear.

Los tratamientos efectivos aprobados para los adultos incluyen técnicas de “habla prolongada” (similar a la modelación de la fluidez del Dr. Ramig). Estudios muestran que enseñar a los adultos a hablar lentamente puede llevar a la reducción de la tartamudez sin comprometer la fluidez. A medida que la tartamudez disminuye, la velocidad del habla puede eumentar. Otras técnicas con una base de evidencia razonablemente fuerte incluyen el auto-control y los tratamientos de respuesta-contingen te (como los utilizados en los niños).

Hasta el momento, el medicamento no ha mostrado tener suficiente efectividad para justificar los efectos secundarios y los riesgos. Sin embargo, aumentar el entendimiento de la tartamudez podría llevar al desarrollo de tratamientos con medicamento seguros y efectivos. Por ejemplo, la olanzapina ha demostrado en algunos ensayos que alivia la tartamudez más efectivamente que el placebo.

Consiguiendo Ayuda

Los hombres deben buscar un terapeuta que se especialice en la tartamudez, dice el Dr. Ramig. “Consiga un terapeuta que tenga un buen entendimiento tanto de la modificación del comportamiento como la modelación de la fluidez. La mayoría de nosotros en la terapia de la tartamudez usamos el enfoque combinado debido a que hay méritos para ello.” También los grupos de apoyo pueden proporcionar ayuda invaluable.

El Dr. Guitar cree que es importante estar abiertos sobre su tartamudez. “Es difícil, pero si usted puede abrirse realmente eso ayuda,” él dice. “Es mejor decirle a un posible empleador que usted tartamudea.”

Eligiendo las Palabras Correctas

El National Stuttering Program nota que mientras “no tenga objeción a la palabra ‘tartamudez, ‘” se considera imprecisa la palabra “tartamudo,” prefiriendo en su lugar “persona que tartamudea.” Después de todo, “tartamudear es algo que hacemos; no es algo que somos.”

FUENTES ADICIONALES:

National Stuttering Association
http://www.nsastutter.org

Stuttering Foundation of America
http://www.stuttersfa.org

Successful Stuttering Management Program (SSMP)
http://www.ssmpmanual.com

REFERENCIAS:

Boberg E, Kully D. Long-term results of an intensive treatment program for adults and adolescents who stutter. J Speech Hear Res . 1994;5:1050- 1059.

Jones M, Onslow M, Harrison E, Packman A. Treating stuttering in young children: predicting treatment time in the Lidcombe Program. J Speech Lang Hear Res . 2000;6:1440- 1450.

Lawrence M, Barclay DM 3rd. Stuttering: a brief review. Am Fam Physician . 1998; 9:2175-2178.

Sommer M, Koch MA, Paulus W, Weiller C, Buchel C. Disconnection of speech-relevant brain areas in persistent developmental stuttering. Lancet 2002; 9330:380-383.

Bothe AK, Davidow JH, Bramlett RE, Ingham RJ. Stuttering treatment research 1970-2005: Systematic review incorporating trial quality assessment of behavioral, cognitive, and related approaches. Am J Speech Lang Pathol. 2006;15(4):321- 341.

Stager SV, Calis K, Grothe D, Bloch M, Berensen NM, Smith PJ, Braun A. Treatment with medications affecting dopaminergic and serotonergic mechanisms: effects on fluency and anxiety in persons who stutter. J Fluency Disord. 2005;30(4):319- 335.
—— Fin del mensaje reenviado

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